Ella es la razón por la que me levanto cada mañana con una de mis mejores sonrisas, ella es mi ángel que me protege de todos mis males, ella me acompaña en mis fracasos y en mis éxitos, ella sigue queriéndome aun perdonándome mil veces...¿Como definir algo que no tiene palabras para lo maravilloso que es? Se trata de algo inexplicable, ella es todo cuanto necesito. Este gran sentimiento era recíproco , era todo perfecto porque nosotros estábamos juntos, pero lo que él no sabía era que lo malo estaba aún por llegar...
Murió atropellado cuando iba del brazo de su mujer cruzando un paso cebra. Teníamos preferencia nosotros para pasar. Anduve tanto esa magnífica tarde que me dolían mucho los pies. Decidí pararme con el objetivo de colocarme bien los zapatos de tacón, él no se dio cuenta y siguió el paso hasta llegar al final del paso cebra. Se giró y se dio cuenta que yo estaba allí insistiendo con ese dichoso zapato y que ya tenían preferencia los coches, es decir, el semáforo se puso de color verde para los vehículos. Yo, tan inocente, no me había dado cuenta de tal situación y seguía colocándome los zapatos hasta que vi un coche a lo lejos que iba excesivamente rápido. No sabía como reaccionar, me quedé helada. De repente, le vi a él, a mi querido yendo hacia mí con el objetivo de empujarme con todas sus fuerzas y poder salir de ese camino hacia la muerte pero él fue el único de los dos que no se pudo salvar.
En medio de la calzada estaba hecho un guiñapo el hombre que había compartido con él muchos años de existencia , y ahora bajaba del coche el culpable de su muerte. El culpable iba tan borracho que no daba demasiada importancia a la situación. Bajó de su furgoneta con una camiseta de tirantes blanca manchada de comida y aceite , unos pantalones azules rotos y unos calcetines blancos destrozados en los que se le salían los dedos de los pies. Era un hombre muy repugnante , con solo verle y saber que fue él quien le quitó la vida a mi querido, me venían imágenes a la cabeza de como poder torturarle mejor. Pero comprendí que las cosas en caliente es mejor no pensarlas. Su reacción fue del todo incívica, al bajarse de su furgoneta, tiró un cigarrillo al suelo y se dirigía hacia mí con una botella de whisky en la mano. Al dirigirse a mí, me dijo: "Tranquila mujer, estas cosas suelen pasar, ¿verdad? " Me produjo ciertas arcadas ese olor de alcohol el cual provenía de su boca y definitivamente decidí ignorarle al escuchar ese nivel tan vulgar que daba uso a su lengua.
Pronto llegó la policía , y enseguida apareció el furgón del atestado, mientras todas las bocinas del atasco sonaban y los peatones formaban un corro ante el espectáculo gratuito. Con la sábana cedida por una vecina, alguien cubrió el cadáver, que aún asomaba los pies desnudos por debajo. Durante un tiempo , estaba allí paralizada , sobre el bulto ensangrentado que fue mi compañera, mirando con los ojos perdidos al joven que lo había matado, y cualquiera puedo imaginar mis sentimientos de tristeza, dolor y gran impotencia a la vez. No podía soportarlo, era demasiado para mí, la cuestión era ¿Por qué? ¿Por qué no he muerto yo? No merezco vivir, soy yo la culpable de todo esto, debo morir yo , no él, rogué a los cielos que hicieran un cambio, pero no recibí respuesta...No encuentro sentido al vivir sino es con él . Moriré ahogada entre mis saladas lágrimas de amor.
Ella guardó silencio hasta después del funeral. Cuando su marido descansaba bajo tierra confesó su emoción a una amiga mientras ambas compartían bollos con chocolate en un bar. Desde el día del accidente no había podido dormir a causa de la ausencia del olor de su marido en la cama, le echaba tanto de menos...al levantar su maravillosa sonrisa, sus fallos, sus éxitos, cuando iba al baño y veía dos cepillos de dientes y saber que solo se emplearía uno era tan triste, no podía dormir porque no paraba de pensar en lo que él le había pedido un día antes del trágico accidente, tener un hijo. Pero lo que ella no le dio tiempo a decirle fue que ya estaba embarazada y en ese paseo de la tarde del accidente ella le dirigía a la tienda de ropa de bebés, para escoger la cuna juntos.
Comprendió que nunca más compartiría ese sentimiento con nadie, ya que , fue único entre ellos dos , y que nadie le amaría tanto como él la amó, porque realmente uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
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